El flop es la segunda ronda de apuestas en el póquer, durante la cual se reparten tres cartas comunitarias. Durante esta etapa, el orden en que se realizan las jugadas cambia. Si durante el preflop la primera acción la realiza la persona sentada a la izquierda de la ciega grande (esta posición se llama “under the gun”), en la etapa del flop la ciega pequeña es la primera en actuar.
La mayoría de las veces tendrá una mano incompleta durante la etapa del flop. Se denomina “draw-hand”, es decir, una mano a la que le faltan una o dos cartas para ser realmente valiosa.
El flop es la etapa principal de todo el sorteo. Durante esta etapa se toman las decisiones clave que influyen en el resultado del juego.
Los jugadores profesionales suelen distinguir dos categorías de flops:
El flop seco: es un tipo de flop más seguro, en el que es poco probable que la aparición de nuevas cartas dé lugar a nuevas manos. No hay cartas del mismo palo, ni del mismo valor, ni cartas consecuentes, lo que significa que es poco probable que el oponente consiga una mano fuerte.
El flop húmedo: el tipo de flop “peligroso”. La aparición de nuevas cartas puede hacer que los jugadores tengan manos fuertes, lo que cambia drásticamente el “equilibrio de poder”. Las cartas del mismo palo o las consecuentes son habituales en el wet flop.
Lo primero que hay que considerar es si el flop ha mejorado su mano o no. Si tu mano ha mejorado, subir agresivamente puede ser la mejor decisión. Una buena estrategia en el flop implica tratar de considerar siempre lo que su oponente puede tener, así como pensar en el potencial de su propia mano.

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